EL RETORNO DE LA COMPASIÓN
 
EL RETORNO DE LA COMPASIÓN
LA DECADENCIA DE LA MAFIA
EROS, EL DIOS INESTABLE
EL RETORNO DE LA COMPASIÓN
 
Un obstáculo más en la lucha contra las desigualdades internacionales.


Texto: Luis Encinas
sociologia_practica@hispavista.com
 
PREFACIO

La intención principal del presente artículo se encuentra en poner de manifiesto el sentido esencialmente negativo de ese sentimiento moral, puesto de moda como virtud política por el presidente de Estados Unidos, George BUSH Jr.(1), que es la compasión.

Para ello comenzaré desmenuzando el significado de dicho término dentro del contexto ético-filosófico en el que, necesariamente, procede insertarlo y desde donde hemos de restituirlo para comprenderlo cabalmente. Después, analizaré las implicaciones que el concepto propuesto puede tener en una disciplina tan relevante en el ámbito de las relaciones humanas como la sociología de las desigualdades internacionales. El análisis es pertinente en la medida en que la compasión comporta, para sus defensores, un elemento de mejora, de integración, de hermandad entre los seres humanos. La tesis que aquí voy a defender es justamente la contraria, a saber, que este publicitado retorno de la compasión conlleva la reproducción de un panorama global asimétrico. Finalmente, esbozaré una alternativa ética a la moral compasiva, una opción global que supere lo que, a mi juicio, no es más que un piadoso parche local.


FUNDAMENTOS ÉTICO-FILOSÓFICOS DE LA COMPASIÓN

Lo primero que hay que subrayar es que nunca ha habido unanimidad a la hora de valorar la compasión. Carlos GÓMEZ SÁNCHEZ (2) presenta el tema de la siguiente manera: 'Exaltada en ocasiones como el resorte principal de la acción moral, no ha faltado quien la desposeyera de tal preeminencia e incluso la denigrara, por ver en ella un inconveniente, si es que no lastre por excelencia, que impedía el verdadero desarrollo del hombre (...)'. (3)

Pese a no carecer de antecedentes, es ROUSSEAU el primero en otorgar un sentido naturalista, digámoslo así, a la compasión. En su 'Emilio', el filósofo alude a un 'sentimiento natural que, moderando en cada individuo la actividad del amor a sí mismo, concurre a la conservación mutua de toda la especie' (4). Y lo explica así: 'Nos inspira una repugnancia natural ver perecer o sufrir a cualquier ser sensible, y principalmente a nuestros semejantes', lo cual nos lleva 'en socorro de aquellos a quienes vemos sufrir'. (5)

Pese a que algunos otros ya nos advirtieron con antelación (6), es FREUD quien más sistemática y formalmente denunció la vana ilusión de contemplar al hombre como un ser amable por naturaleza. GÓMEZ SÁNCHEZ nos ayuda a centrar el asunto: 'Para nuestro tema, no se puede considerar la compasión como un sentimiento natural, pues, junto a ella, podemos descubrir también su contrario: en la infancia o en la vida adulta, el sufrimiento es capaz de suscitar los sentimientos más encontrados'. (7)

KANT, que también cuestionaba ese utópico estado de naturaleza rousseauniano, realiza dos importantes críticas a la compasión: dice que es débil (a) y que es siempre ciega (b).

a)'No es posible que nuestro pecho se interese delicadamente por todo hombre ni que toda pena extraña despierte nuestra compasión. De otro modo, el virtuoso estaría, como Heráclito, continuamente deshecho en lágrimas, y con toda su bondad no vendría a ser más que un holgazán tierno' (8).
b)'Es ciega porque puede hacer conmovernos ante alguien cercano o simpático y dejarnos indiferentes, en cambio, ante desgracias mayores pero alejadas' (9).

He aquí la doble crítica que va a servir de base para la principal tesis de este artículo. Recuperaré, pues, más adelante las palabras de KANT.

Uno de los mayores defensores de la compasión fue SCHOPENHAUER. Su hilo argumental comienza quebrando el principio de individuación, algo que abre la puerta de la simpatía y el amor hacia los demás (10), y que concluye, pese a todo, con una visión negativa de la felicidad. De hecho, para él, el optimismo es 'no sólo absurdo, sino verdaderamente impío, pues es un sarcasmo contra los dolores sin cuento de la humanidad' (11). Es, por tanto, en este marco que he perfilado desde donde cabe contemplar la buena prensa que para SCHOPENHAUER tenía la compasión.

¿Y la mala prensa? Este honor, en el mundo contemporáneo, debemos otorgárselo a NIETZSCHE. Éste reprocha a SCHOPENHAUER que, al someter toda explicación solamente a la voluntad, lo único que consigue es racionalizar la moral cristiana (lo cual, dice, es el mayor de los fraudes). NIETZSCHE sostiene que la compasión es una virtud tramposa, que necesita de la miseria ajena para sobrellevar la propia. Tilda al compasivo de 'mono orgulloso, que está incesantemente descontento consigo mismo'. Es un ser que padece y que, por vanidad, necesita com-padecer. Y es 'el socorro de ese dolor ajeno lo que propicia al compasivo el sentimiento de superioridad respecto al otro' (12).

Esta última idea de NIETZSCHE la recoge y ensambla GÓMEZ SÁNCHEZ con sus propias palabras: 'Creo, en efecto, que la exaltación de la compasión tiene mucho que ver con esa tartufería que, pretendiendo solidarizarse con el sufrimiento ajeno, oculta la necesidad esencial que tiene de él' (13).

Esta visión nietzscheana asocia, cuando menos tangencialmente, la compasión con la religión. GÓMEZ SÁNCHEZ realiza un atinado retrato-robot de ese tipo de hombre piadoso, compasivo: 'Siempre dispuesto a llorar con los que lloran es incapaz, siquiera alguna vez, de reír con los que ríen (...). Él jamás disfrutará. Su alegría es forzada; su distensión, una prueba de fuerza y una pequeña exageración. Pero nunca algo sentido, jubiloso, imprevisible, que no se deja atar' (14). 'En todo caso -aclara enseguida GÓMEZ SÁNCHEZ-, la moral de la compasión se las ha sabido arreglar muy bien sin el elenco religioso, para mantenerse en pie, apelando a la solidaridad con el dolor y las víctimas de la historia (...)' (15).


SOCIOLOGÍA DE LAS DESIGUALDADES INTERNACIONALES:
LA COMPASIÓN, OTRA PIEDRA EN EL CAMINO

¿Cómo acoplamos este concepto tan controvertido para que resulte operativo dentro del actual sistema-mundo? Si hacemos caso a la segunda crítica kantiana (la que alude a la miopía de la compasión, que 'puede hacer conmovernos ante alguien cercano o simpático y dejarnos indiferentes, en cambio, ante desgracias mayores pero alejadas'), este sentimiento moral sólo puede enmarcarse dentro del ámbito local. Si hacemos, además, caso a la primera crítica kantiana (la que alude al carácter necesariamente selectivo de la compasión), este sentimiento moral sólo puede funcionar a través de prejuicios identitarios (de clase, de etnia, de nacionalidad, de religión, etc.).

Pero, ¿cuál es la situación de ese sistema-mundo en el que nos encontramos? En palabras del sociólogo Jean ZIEGLER, la situación es sencillamente 'escandalosa' (16). El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2000-2001, del Banco Mundial, 'constata una vez más que el mundo sigue su curso inexorable hacia una especie de apartheid universal o humanidad dual, caracterizada por la escandalosa separación entre ricos y pobres de todas sus estructuras sociales' (17). Dicho Informe ya está anticuado. El panorama es hoy más desolador.

Las causas reales de estas crecientes desigualdades internacionales son básicamente las siguientes (18):

-GASTO MILITAR del Sur, impulsado por el Norte mediante la venta de armamento y la instigación de los conflictos bélicos, lo cual deriva en una progresiva disminución del gasto social en esos lugares.
-DEUDA EXTERNA, la cual establece un absoluto dominio financiero del Norte respecto al Sur. Su efecto multiplicador hace imposible el desarrollo de las economías del Sur, que incrementa su dependencia y empobrecimiento.
-COMERCIO DESIGUAL, fruto de unas relaciones de intercambio diseñadas a la medida de los intereses del Norte, que se protege con barreras arancelarias a la vez que se dedica a extraer materias primas del Sur a bajo precio.

Evidentemente, la solución parcial de esta situación pasa por reajustar los tres aspectos mencionados. El primero de ellos es, a mi juicio, el más difícil, ya que supone más del cincuenta por ciento del negocio que el Norte enriquecido (que se va desarmando paulatinamente) hace con el Sur empobrecido (que se arma cada vez más) (19). En cuanto al segundo aspecto, la condonación de la deuda externa a los países del Sur es ya una demanda a gritos por parte de la sociedad civil occidental que los Gobiernos (que ya hablan de 'renegociar la deuda') tendrán que atender quieran o no quieran. Respecto al tercer punto, hace falta educar a los niños y reeducar a los adultos para fomentar el comercio justo y forzar a los Gobiernos a hacer lo mismo.

¿Qué medidas deben tomar los países empobrecidos?

-Reducir los gastos militares.
-Promover programas demográficos nacionales (educación en los métodos de planificación y control de natalidad, escolarización de niños y adolescentes, política de justos salarios, etc.).
-Incremento de la producción agraria, lo cual haría posible amplias mejoras alimentarias; para ello es necesario realizar reformas agrarias (basadas en el reparto de la tierra).
-Reforma de la administración pública, que pasa por controlar la corrupción; debe hacerse en todas las escalas, desde los puestos más bajos hasta los más altos, para ganar en eficiencia.
-Democratización, concretada en libertades fundamentales, alternancia en el poder, garantías jurídicas, etc.
-Redistribución justa del ingreso, a través de una potenciación de la política de impuestos directos (esto es, de renta) y de la negociación colectiva (entre trabajadores y empresarios).

¿Aspiraciones utópicas? Quizás. En todo caso hablamos de las aspiraciones utópicas de incontables personas que desde todos los puntos del planeta se rebelan contra el genocidio silencioso (20) y el tramposo reparto de las cartas en esta partida de la vida (que hace que un 20 por ciento de la población controle un 80 por ciento de los recursos). Hay que cambiar de baraja y hasta de juego. Si alguien aún no se ha dado cuenta, va siendo hora de que abra los ojos.

Con esta situación, la compasión, tal y como aquí hemos definido y abordado el término, sólo puede representar una trampa más, una palmadita en la espalda de algún simpático tahúr que, con la intención de que no abandonemos la mesa y sigamos jugando, nos regala unas fichas amablemente. Incluso haciendo un depósito de confianza y dando por bueno el aserto de Rousseau (cuya visión antropológica, recordemos, sostiene que instintivamente 'vamos en socorro de aquellos a quienes vemos sufrir'), incluso así, el panorama presente resulta inaceptable.


EL DESAFÍO UNIVERSALISTA Y COSMOPOLITA:
LA LUCHA POR EL INTERNACIONALISMO SOLIDARIO

¿Qué podemos hacer? ¿Qué alternativa proponemos -algunos- a esta emergente moral de la compasión? El reto se encuentra, a mi entender, en la ruptura y superación de la disyuntiva Localismo vs. Globalización. Ni lo uno ni lo otro. Ni el etnopatriotismo (21), que comporta actitudes tribales y excluyentes, ni la retórica de la mundialización, que sólo abre las puertas a los capitales y las cierra a las personas. La superación de esta disyuntiva se llama 'internacionalismo solidario' (22).

Se trata de un movimiento social impulsado por la sociedad civil, pero que precisa de la implicación de todas las instituciones y organismos del sistema. Es un movimiento que, por tanto, compete a Estados, entidades bancarias, sindicatos, asociaciones civiles, etc. Su objetivo es promover políticas concretas y viables que incidan directamente sobre las causas, ya descritas, de las desigualdades internacionales. Políticas de aplicación local pero de alcance global.

Un proyecto semejante sólo puede llevarse a cabo desde unos planteamientos universalistas y cosmopolitas, desde la convicción de que este mundo ha de funcionar con una mejor justicia social y desde la presión de la sociedad civil hacia el resto de poderes públicos y privados para que las palabras se conviertan en hechos tangibles. Mary KALDOR, Directora del programa para la Sociedad Civil en la London School of Economics, lo dice así: 'Lo que se necesita es una nueva forma de movilización política cosmopolita, que comprenda tanto a la llamada comunidad internacional como a las poblaciones locales y que sea capaz de contrarrestar la sumisión a diversos tipos de particularismo' (23).

¿Qué diferencia este proyecto internacionalista a la moral de la compasión? SAVATER me ayuda a responder a tal pregunta: 'El humanismo no es la misma cosa que el humanitarismo. No niego ni mucho menos la importancia de las empresas humanitarias en su asistencia a los hambrientos, heridos, enfermos y desterrados del mundo atroz en que vivimos. Pero creo que el mejor destino de este planeta no es convertirse solamente en hospital o en asilo: debe llegar a ser ciudad de los hombres, la casa y la empresa de todos. Para este objetivo es imprescindible recuperar el aliento humanista, que lucha no sólo por proteger vidas sino por instituir las libertades, por educar en valores universales, por administrar los asuntos humanos de una manera no tribal, sino supranacional.' (24)

El propio SAVATER precisa a continuación el matiz clave, a mi juicio, de este asunto: 'Por tanto no me parece suficiente con aspirar a una ética humanitaria, ni siquiera con pretender una ética humanista: hace falta reclamar una política humanista a escala planetaria que persiga corregir la raíz de los males y no sólo atenuar sus efectos.' (25)

Que la compasión es algo contrario al cosmopolitismo lo sospechan incluso los propios intelectuales que, de alguna manera, abogan por ella. Así, Ariel DORFMAN, suspira de esta forma: 'Quisiera creer, no obstante, que una tragedia global como la que hoy está viviendo la humanidad pudiera guiarnos hacia una nueva compasión también global, un proceso de acercamiento e identificación entre pueblos que ha faltado tanto durante estos meses de terror, sólo puedo esperar que en los años que vienen encontraremos el modo de globalizar la comprensión y la ternura con la misma energía y eficiencia que se ha puesto en la globalización de la guerra y la interminable violencia.' (26)

¿Cuál es el lugar, en consecuencia, que ha de ocupar la compasión? No se trata de borrarla del mapa, desde luego. GÓMEZ SÁNCHEZ reconoce que 'un mundo sin compasión sería un mundo atroz, oscilando entre la ridiculez y el cinismo, pero generando siempre barbarie' (27). Lo que aquí sostengo es que convertir esa moral en virtud política resulta inaceptable, ya que, siguiendo la crítica kantiana, lo que obtenemos son políticas excluyentes y tribales. La lucha para erradicar la pobreza y las desigualdades internacionales ha de ir por otro camino. Un camino que aquí he señalado someramente y por el que ojalá transitemos todos en breve.

Luis Encinas.
NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
(1): BUSH jr., ayudado de su equipo electoral, hizo de la palabra 'compasión' el lema más destacado de su campaña política para la presidencia de EEUU, que a la postre lograría. Este 'compasivo' personaje tiene en su currículum el haber firmado más de un centenar de sentencias de muerte, en calidad de Gobernador del Estado de Tejas. Algunas referencias bibliográficas de su mensaje político-moral son:
http://www.rtmark.com/bush/homebushsp.html 'La campaña de GWBUSH.COM trata de la compasión', dice esta web dedicada a campañas políticas.
http://www.elpais.es/especiales/2000/eeuu2000/archivo2000/01usa21f.htm 'Civilidad, valentía, compasión y temperamento', recuerda el diario El País, tras la toma de posesión de Bush como presidente en las elecciones presidenciales del 2000.
http://www.bbc.co.uk/spanish/extra0101bush-perfil.shtml 'Bush se define a sí mismo como un CONSERVADOR COMPASIVO', según recoge la web de la BBC, en su edición internacional del 15 de diciembre de 2000.
(2): GÓMEZ SÁNCHEZ, Carlos: 'Defensa de la compasión. En contra de sus entusiastas', SISTEMA, nº139, 1997.
(3): Ibídem, pág. 45.
(4): Ibídem, pág. 45.
(5): Ibídem, pág. 47.
(6): Por ejemplo, el marqués de Sade.
(7): GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:51)
(8): KANT en 'La religión dentro de los límites de la mera razón', citado en GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:52).
(9): Ibídem, pág. 52.
(10): 'Al percibir la voluntad en mí y en otro', SCHOPENHAUER en 'El mundo como voluntad y representación', citado en GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:53).
(11): Ibídem, pág. 52.
(12): NIETZSCHE en 'Más allá del bien y del mal', citado en GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:55).
(13): GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:55).
(14): Ibídem, pág. 56.
(15): Ibídem, pág. 57.
(16): 'El hambre es el escándalo de nuestra época', Jean ZIEGLER, El País, 15 de abril de 2001, pág. 9.
(17): 'Más riqueza y mayor desigualdad', Luis de Sebastián, El País, 1 de octubre de 2000.
(18): Sigo las tesis expuestas en DÍAZ-SALAZAR, Rafael: 'Redes de solidaridad internacional. Para derribar el muro Norte-Sur', Ed. Hoac, Madrid, 1996.
(19): Estados Unidos es uno de los Gobiernos que se niega a firmar, sistemáticamente, los acuerdos más importantes para la eliminación del comercio de armas prohibidas por la ONU.
(20): ZIEGLER (El País, 15 de abril de 2001) ha acuñado la expresión 'genocidio silencioso' para denunciar el hecho de que cada día mueren de hambre más de cinco mil personas.
(21): ÁLVAREZ JUNCO, José: 'Hobsbawm sobre nacionalismo', revista Historia Social, nº25, 1996, pp. 179-187, llama 'etnopatriotismo' a la adhesión emocional a una comunidad étnica y un territorio (algo que, por tanto, va más allá de lo que son los rasgos políticos del nacionalismo).
(22): El origen y consecuencias de la expresión 'internacionalismo solidario' se encuentran ampliamente desarrollados en DÍAZ-SALAZAR, Rafael:1996. Mi opinión respecto a la del profesor DÍAZ-SALAZAR no es totalmente coincidente, ya que este autor ubica las raíces del 'internacionalismo solidario' en los movimientos de izquierda de orientación cristiana, a los que, a mi entender, concede demasiado protagonismo.
(23): citado en SAVATER, Fernando: El País, 7 de octubre de 2001, pág. 22.
(24): SAVATER, Fernando: Discurso de agradecimiento al recibir el Premio Van Praag 1997, otorgado por la Humanistich Verbond de Holanda, en 'Despierta y lee', Alfaguara, Madrid, 1998, pág. 73.
(25): Ibídem, pág. 74.
(26): DORFMAN, Ariel: 'Globalicemos la compasión', El País, 10 de diciembre de 2001 (27): GÓMEZ SÁNCHEZ (1997:61)
 
Portada
Sociología Práctica